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¿Va a remodelar su vivienda? Así se está moviendo el negocio

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Por: portafolio.co

Hoy, la gente cambia de casa o apartamento más rápido y, de la misma forma, las intervenciones se realizan con más frecuencia.

Apesar de que el incremento en los precios de la vivienda nueva se han moderado y existen posibilidades de estrenar, aún hay personas que los consideran altos y prefieren invertir en la remodelación de la que habitan. Otros, incluso, optan por una de segunda y destinan el dinero para renovar algunos de sus espacios.

Sin embargo, otra tendencia que llama la atención es que los tiempos en los cuales se toma la decisión son más cortos. Así lo advierte Axel Magval, vicepresidente de Mercadeo de Alfa, quien señala que las personas ya no esperan veinte años o más para remodelar, cuando la posesión de una vivienda trascendía de generación en generación.

Hoy, la gente cambia de casa o apartamento más rápido y, de la misma forma, las intervenciones se realizan con más frecuencia; por ejemplo, en las cocinas se hacen cada ocho años, y en los baños, entre cinco y seis años. Son, quizás, los espacios que más se renuevan.

Esta dinámica también está relacionada con el uso que algunas personas les dan a las cesantías para arreglos locativos o remodelaciones, aunque –vale decirlo- deberían reservarse solo en caso de que el beneficiario quede sin empleo o para invertir en educación y en la compra de vivienda.

De cualquier forma, es un mercado al que se destinan muchos recursos y que, según el consultor de banca de inversión César Llano, tiene mucho potencial, sobre todo, en los estratos 5 y 6, donde actualmente hay exceso de inventario, especialmente en Bogotá.

Un mercado que se renueva

En este entorno, mover algún dinero para la adecuación de los ambientes es una alternativa que sigue en alza porque –además– a la hora de las cuentas, el ahorro es evidente. Por ejemplo, en el caso de la adquisición de una casa o un apartamento usado, la ganancia puede presentarse por partida doble, ya que se adquieren áreas más grandes.

Según la presidenta de la Federación Colombiana de Lonjas de Propiedad Raíz (Fedelonjas), María Clara Luque, a pesar de que esta oferta también ha incrementado los precios, aún alcanza a ser, en promedio, entre 30 y 40 por ciento más barata que la nueva.

Sin embargo, la directiva aclara que todo depende del estrato, el sector y los años de uso. Esto significa, igualmente, que deben ser inmuebles comparables, es decir, de características similares en cuanto a estas variables.

Otra ventaja del inventario de segunda es que generalmente se encuentra en sectores consolidados y, al contrario de la oferta para estrenar, ya ha surtido procesos de asentamiento y no hay que hacerle mayores intervenciones.

De todas formas, si es necesario realizarlas, a los futuros propietarios se les recomienda contactar a un profesional. Según el sitio web que tiene la Asobancaria con sugerencias sobre este tipo de servicios, hacerlo permite evaluar la viabilidad de las mejoras antes de iniciar las adecuaciones; incluso, asegura que omitir esto puede causar daños en la estructura.

Más allá de la estética

Otra recomendación es conocer las posibilidades de ampliación del inmueble y tener presente los acabados que estén acordes con el sector y sus características socioeconómicas. En algunos casos, esto implica surtir un trámite ante las curadurías urbanas.

Esta dinámica de compraventa y más negocios inmobiliarios también han obligado a las firmas de diseño y arquitectura a revaluar lo que tienen para sus clientes. Al respecto, Johanna Castillo, gerente de Mercadeo de Alfa, explica que “en Colombia la base poblacional tiene viviendas con más de diez años de construidas, en las cuales es común la remodelación de los baños, las cocinas y las salas”.

En este entorno, el mercado de la remodelación también se ha visto obligado a ir más allá de lo estético y a analizar el impacto de algunas decisiones económicas. Es el caso de la reforma tributaria, que también impacta los precios de varios insumos que se usan para la construcción y que, obviamente, a la hora de optar por la renovación en casa también tienen un efecto alcista.

En ese grupo hay materiales importados, entre ellos algunas griferías y porcelanatos, mientras que en el caso de los productos nacionales están el acero, el concreto, el ladrillo, el cemento y algunas tuberías.

La política pública también cuenta

Hay un subsidio que pasa desapercibido, pero que se destina a la remodelación de las viviendas sociales, exactamente a su mejoramiento y para suplir algunas deficiencias en algunos de los acabados.

Se trata de un dinero que aportan las cajas de compensación, al cual pueden acceder los afiliados que tienen conformado un hogar y devengan menos de 4 salarios mínimos. Otros requisitos que deben cumplir es ser propietario de la vivienda y no haber sido beneficiario del auxilio anteriormente. El Fondo Nacional de Vivienda (Fonvivienda) también lo ofrece.

Según Adriana Guillén Arango, presidenta ejecutiva de la Asociación Colombiana de Cajas de Compensación Familiar (Asocajas), “el subsidio para mejoramiento es un apoyo destinado a los trabajadores colombianos que les permite superar condiciones de pobreza y garantiza ambientes de hábitat saludables, con todos los requerimientos de una vivienda digna.

Adicionalmente, estos recursos promueven y apalancan el crecimiento económico y el desarrollo del país, a través de la gestión de capital en el sector de la construcción y de la creación de empleos”. La directiva recuerda que este beneficio se puede destinar para suplir deficiencias en pisos y cubiertas, y carencias en saneamiento básico, es decir, habilitación o calidad de los baños, lavaderos, cocinas, aparatos e instalaciones hidráulicas y sanitarias de la vivienda, soluciones adecuadas de manejo de excretas y/o aguas residuales domésticas).

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